"Cuando Dios guarda silencio: fe en medio del aparente abandono"
¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?” (Salmos 13:1)
Introducción:
Hola querido hermano(a) amigo, o lector, en esta ocasión quiero hablarles de un tema que ha resonado en toda la historia de la biblia y en nuestra actualidad pareciera que no pasa de moda, sí, le estoy hablando de esos momentos en la vida cristiana en los que el cielo parece cerrado; pareciera que fuera un tema tan trillado pero sigue afectando a muchos, para algunos es sinónimo de desesperación, para otros es simplemente el momento donde se acaba todo. oramos, lloramos, clamamos… pero no recibimos respuesta. Todo a nuestro alrededor grita “¡Dios se ha olvidado de mi!”. Es en esos silencios divinos donde muchos tropiezan, se enfrían o incluso abandonan la fe. Pero debemos preguntarnos ¿y si ese silencio es parte del plan? ¿Y si en ese aparente abandono Dios está más presente que nunca?
1. El silencio de Dios no es su ausencia
Job, el hombre justo, sufrió sin explicación. Buscaba a Dios en cada dirección, pero no lo encontraba.
“He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; y al occidente, y no lo percibiré… Pero él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro” (Job 23:8,10).
En medio del dolor, Job no renunció a su fe. Sabía que, aunque no podía ver a Dios, Dios lo estaba viendo a él. Así también tú puedes estar siendo observado, sostenido y moldeado, aun cuando no sientas su presencia.
2. David también gritó en la oscuridad
David escribió con el alma desgarrada:
“¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?” (Salmos 13:1)
Pero sus salmos, que comienzan con angustia, suelen terminar con esperanza. Porque aunque el silencio de Dios duele, también purifica. David aprendió a confiar, no solo cuando sentía, sino también cuando no sentía nada
“La carta sin respuesta”
Hace poco leí esta historia y quiero contártela:
Ana era una joven cristiana que había entregado su vida al Señor con pasión. A sus 25 años fue diagnosticada con un cáncer agresivo. Mientras la enfermedad avanzaba, ella oraba cada día con fe. Le escribía cartas a Dios. Una tras otra. En ellas le pedía sanidad, pero también derramaba su alma.
Un día escribió:
“Señor, si vas a sanarme, hazlo para tu gloria. Pero si decides llevarme, que mi fe no muera antes que mi cuerpo.”
Los meses pasaron y la respuesta no llegó como esperaba. Ana falleció. Pero sus cartas quedaron. Y un año después, su madre publicó esas cartas en un pequeño libro titulado: “Cartas al cielo”. Ese libro tocó a miles. Vidas se rindieron a Cristo. Pastores lo usaron para predicar sobre la fe. Enfermos volvieron a creer.
Dios no respondió con palabras... respondió con propósito. Ana no escuchó una voz audible, pero su silencio fue el eco más fuerte que jamás había emitido.
Esta historia sin duda es impactante pero creo titulo personal que Ana esta mejor que nosotros... en muchas ocasiones no entendemos los planes de Dios porque se miran y juzgan con una mente limitada....
3. Jesús vivió el silencio del Padre
El Hijo mismo clamó:
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46)
En la cruz, el cielo no respondió. Pero fue ese silencio el que dio paso a la redención. A veces, el silencio de Dios no significa juicio, sino propósito. Cristo no fue desamparado eternamente: el tercer día, el Padre habló con poder a través de la resurrección.
Si estás atravesando un tiempo donde parece que Dios ha guardado silencio, no te rindas. Él no te ha abandonado. Está obrando en lo invisible, purificando tu fe y preparándote para algo mayor. El silencio no es el fin del trato, es el terreno donde germina la fe más profunda.
Te invito a que hoy hagas una oración distinta. No pidas una respuesta inmediata, solo dile: “Señor, aunque no te escuche, seguiré confiando. Aunque no vea señales, seguiré caminando por fe.”
Y si este mensaje tocó tu corazón, compártelo con alguien que esté pasando por un valle silencioso. Deja un comentario: ¿Has experimentado el silencio de Dios? ¿Cómo lo superaste?

4 Comentarios
Amen gloria al señor asi es.el trabaja en silencio por nostros
ResponderEliminarAmén, gloria a Dios. Así es, nuestro Padre celestial obra en lo invisible, en silencio, pero con poder y amor perfectos. Aunque no siempre lo entendamos, Él nunca deja de actuar a nuestro favor. ¡Gracias por compartir tu fe! Que el Señor siga fortaleciendo tu vida cada día.
EliminarPastor Osvaldo Rodríguez
Manantiales para el alma
Dios es grande y su amor infinito 🙏
ResponderEliminarAme esta palabra hermosa, porque lo he vivido, y aprendí que en medio del silencio él está trabajando a mi favor.
Amén, qué hermoso testimonio. Cuando reconocemos que en el silencio Dios está obrando, nuestra fe se fortalece y nuestra esperanza se renueva. Gracias por compartir lo que has vivido; es un recordatorio poderoso de que Su amor nunca falla. Que el Señor continúe sorprendiendo tu vida con Su fidelidad.
EliminarPastor Osvaldo Rodríguez F.
Manantiales para el alma
!Si este árticulo te ha sido de bendición no dudes de realizar tus comentarios. Tus aportes siempre son bienvenidos!