Manantiales para el Alma

Cuando el alma se quiebra, su fidelidad permanece.

 

Cuando el alma se quiebra, su fidelidad permanece

En medio del dolor, Dios sigue siendo fiel


"Por la fidelidad del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."  Lamentaciones 3:22-23 (RVR1960)


Cuando el alma se quiebra, su fidelidad permanece. 

Una historia entre lágrimas y esperanza

Era un jueves por la noche. María, una hermana de la iglesia, llegó al culto con la mirada baja y los ojos hinchados. Su esposo la había dejado esa misma semana y, como si eso no bastara, acababa de recibir el diagnóstico de una enfermedad autoinmune. Todo parecía derrumbarse.

Al terminar el servicio, se acercó a mí y me dijo con voz entrecortada:
—Pastor, siento que ya no tengo fuerzas… pero esta mañana, mientras lloraba, recordé ese versículo que dice: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos… grande es su fidelidad.” Y solo pude decirle: “Gracias, porque sigues aquí.”

No sé tú, pero yo he estado ahí. En esa oración rota. En ese susurro tembloroso. En ese clamor sin palabras.


1. El dolor no anula la presencia de Dios

Hay temporadas en las que la vida no tiene sentido humano: traiciones, pérdidas, enfermedades, incertidumbre financiera, y silencios divinos que parecen eternos.

Y, como María, también nos preguntamos:
¿Dónde está Dios cuando sufro?

“Por la fidelidad del Señor no hemos sido consumidos,
porque nunca decayeron sus misericordias.
Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
Lamentaciones 3:22–23 (RVR1960)

El profeta Jeremías escribió estas palabras en medio del dolor más profundo. No las dijo después de una victoria, sino en el polvo, cuando todo lo que amaba estaba en ruinas. Y, aun así, proclamó: “Grande es tu fidelidad.”

Qué hermoso es saber que la fidelidad de Dios no depende de nuestras circunstancias, ni de nuestro estado emocional. Él sigue siendo fiel, incluso cuando no lo sentimos.


2. Cuando la fe duele, Dios sigue siendo fiel

Hay una fidelidad que sostiene incluso cuando la fe flaquea. Muchos creyentes fieles han pasado por momentos en los que no han tenido palabras para orar, solo lágrimas. Pero eso también es oración. Eso también llega al cielo.

"Aunque mi corazón y mi carne desfallezcan,
la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre."
Salmo 73:26

Dios no se aleja de nosotros cuando sufrimos. Al contrario, camina con nosotros en el valle. A veces en silencio, pero nunca ausente.


3. Historias rotas, promesas intactas

A lo largo de los años, he escuchado cientos de testimonios de hombres y mujeres que vivieron sus peores tormentas, y aún así, cuando miraron atrás, descubrieron que Dios nunca los dejó.

Quizás tú también has llorado en soledad, has sentido que nadie te entiende. Pero déjame decirte con el corazón:
No estás solo.
Dios sigue aquí.
Su fidelidad no ha cambiado.

Como María, como Jeremías, como tantos antes de ti, puedes aferrarte a esa verdad eterna:
Cada mañana trae consigo nuevas misericordias.


Conclusión: Cuando todo cambia, Él permanece

Querido hermano, querida hermana, si estás atravesando una temporada de dolor, confusión o desgaste emocional, no te rindas. Quizás hoy no veas respuestas, pero la fidelidad de Dios no necesita pruebas visibles para ser real.

"Si fuéremos infieles, él permanece fiel;
Él no puede negarse a sí mismo."
2 Timoteo 2:13


🙏 Abrázate a Su fidelidad

Hoy quiero invitarte a hacer algo sencillo pero poderoso:

🕊️ Recuerda una vez en la que Dios fue fiel contigo. Escríbela. Léele tu propia historia.
📖 Ora, aunque solo puedas decir: “Ayúdame, Señor.” Él escucha.
🫶 Comparte esta palabra con alguien que necesita saber que no está solo.

Y si estás atravesando un momento difícil, levanta tu mirada:
Aún hay esperanza. Dios sigue siendo Dios. Y su fidelidad, como el amanecer, nunca falla.






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