EL MÉDICO DEL ALMA
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«Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas» Salmo 147; 3
Cuando consideramos el contexto de esta hermosa cita bíblica y recordamos que estamos ante un salmo post exilio contemplamos mejor la luz de esperanza que de él emana. En el contexto del versículo tres encontramos que este es un mensaje para «los desterrados de Israel», es decir, los que han sobrevivido al exilio. Este no era un pueblo cualquiera, era el pueblo de Dios. No eran circunstancias normales, habían padecido 70 años de disciplina Divina. No era un remanente común, era uno que cargaba un corazón quebrantado y herido, un remanente urgido de sanidad del alma.
El maravilloso mensaje que se resume en las líneas de este versículo nos habla del tierno cuidado de Dios para los suyos. Un Dios dispuesto, cual médico divino, a sanar y vendar los corazones heridos en medio de su pueblo. Este no es un mensaje extraño para la iglesia de Jesucristo, pues nuestro Señor en la inauguración de su ministerio terrenal se presentó a sí mismo como quien había «venido a sanar a los quebrantados de corazón» (Lucas 4; 18)
¿Qué es un corazón quebrantado?
Esta expresión, repetida en otras ocasiones, siempre alude a aquellos que han perdido la esperanza. También se refiere a un corazón sufriente, adolorido por causa de una crisis. Un corazón quebrantado es sinónimo de un corazón apocado, disminuido. Es un corazón que ha sido herido, bien podría ser que herido por el pecado, herido por una traición o incluso lastimado por heridas auto inflingidas.
En el texto que nos ocupa, la palabra «quebrantado» procede del he. “Shábar” es decir, dañado, derribado, deshecho, roto o humillado.
Un médico que busca a los enfermos.
Hace mucho tiempo atrás era práctica común que los médicos hicieran visitas domiciliarias, ellos buscaban a los enfermos. Hoy en día sí usted está enfermo, es usted quien debe ir al consultorio médico. En lo que a Dios respecta, Él continúa ejerciendo a la manera antigua, Él busca a los enfermos del alma para curarlos y darles sanidad. Jesús mismo fue criticado por los religiosos de su tiempo, pues estos consideran inapropiado que Jesús se relacionara con los parias de aquella sociedad. Es aquí donde Jesús explica la naturaleza de su misión: «Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos» Mateo 9; 12.
Un tratamiento garantizado:
Este Divino médico del alma busca a los quebrantados de corazón pero no para condenarlos, tampoco para reprocharlos, no los busca para humillarlos, los busca para aplicarles un tratamiento de resultados garantizados.
Los sana:
El versículo usa la palabra hebrea «Rafa» y esta tiene la idea de remendar con puntadas: «Cuidar, restaurar, arreglar».
Los venda: del he. «Kjabásh» y significa: «Envolver firmemente, poner una comprensa, ajustar, atar con cuidado, trenzar, vendar».
¡Que maravillosa Gracia Divina!
Las gloriosas manos del Salvador están dispuestas para cuidar, restaurar, arreglar, transformar, sanar y vendar los corazones quebrantados. Ninguno puede hacer lo que Dios y nuestro Cristo pueden hacer: sanar el alma los corazones quebrantados. Ninguno puede hacer lo que Dios y nuestro Cristo pueden hacer: sanar el alma quebrantada.
Este mensaje es parte esencial del evangelio y es necesario que lo abracemos, lo experimentemos y lo compartamos. El nuestro, es un Dios amoroso, fiel, bueno y misericordioso. El nuestro, es un Salvador que no está indiferente antes el dolor de los corazones quebrantados. El nuestro, es un médico infalible que sabe cómo tratar con las dolencias del alma.
¿Siente su corazón quebrantado bajo el peso de una crisis? Permítale al divino médico del alma sanarlo y vendar sus heridas.
Artículo editado con permiso del autor, el hermado Eduardo Rodríguez Flores y tomado de su blog personal https://kerygma20.wordpress.com/author/edur75/
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